Árboles nativos

El bosque nativo chileno está compuesto por ecosistemas y especies vegetales únicas, muchas de las cuales son endémicas de nuestro país, presentando una distribución geográfica muy restringida. Se ha generado una disminución drástica de muchas especies, debido principalmente a la tala indiscriminada y eliminación del hábitat donde ellas crecen (efecto antrópico).

Gracias a la diversidad de su geografía y clima, la flora de Chile ofrece una amplia variedad. En la zona norte, en la costa, la vegetación casi no existe salvo por una gran variedad de cactus. En las zonas norte chico y central, la vegetación va aumentando a medida que el clima se hace más húmedo, siendo la mayor parte de las especies arbustos y árboles de hojas duras (esclerófilos); ahí es donde abundan especies como el litre, lun, guayacán, peumo y otros. Más al sur, y avanzando hacia la zona austral, árboles como el roble, coigüe, avellano, canelo, araucaria y alerce se vuelven parte indispensable del paisaje.